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Cuando el clima se pone difícil, los materiales delicados sobran. Los felpudos de goma son la mejor opción ya que están diseñados específicamente para exteriores, zonas húmedas o entornos con barro y nieve. A diferencia de las fibras textiles que absorben agua, el caucho la repele o la drena. Aquí encontrarás desde el clásico modelo de aros (alveolar) hasta superficies de picos o estriadas, todos cortados a la medida que necesites para blindar tu entrada contra el mal tiempo.
El principal enemigo de un felpudo tradicional es el estancamiento de agua. Si colocas fibra natural bajo la lluvia constante, acabará pudriéndose.
El felpudo de goma, sin embargo, es imputrescible. Está fabricado con caucho de alta resistencia (a menudo reciclado o sintético tipo SBR/Nitrilo) que soporta los rayos UV, las heladas y el calor extremo sin agrietarse.
En Felpudos Raizma trabajamos principalmente dos variantes técnicas:
Más allá de limpiar, la función vital de estos felpudos es evitar accidentes. Un suelo mojado es muy resbaladizo. Nuestros felpudos de goma tienen un peso elevado y una base adherente que impide que se muevan del sitio, proporcionando una tracción segura incluso con las suelas mojadas.
No hay mucho que explicar aquí, y eso es lo bueno. ¿Está sucio? Manguerazo de agua. Si hay barro incrustado, un cepillo y jabón. Al no tener fibras textiles donde se escondan los ácaros o el polvo, es la opción más higiénica y fácil de mantener.
Y bien…
En Felpudos Raizma estamos encantados de asesorarte en la realización de tu proyecto.
Si tienes dudas de qué material elegir te ayudaremos a encontrarlo.